La
comarca del Matarraña tiene una tradición festiva muy
arraigada y en la que podemos encontrar fiestas y
celebraciones de todo tipo, desde antiguas tradiciones a
nuevas fiestas que se han tomado prestadas o se han
recuperado. Muchas de las festividades tradicionales que
se celebraban en el Matarraña antiguamente se han
conservado prácticamente intactas, además, debido a la
cercanía con Cataluña y Valencia otras muchas
tradiciones de estas provincias se han adaptado y tomado
como propias.
La
primera de las celebraciones que se realizan en la
comarca del Matarraña es la dedicada a San Antonio Abad,
patrón de los animales, tanto domésticos como de labor.
Las fiestas en honor a San Antonio Abad son, junto con
las fiestas patronales de verano, las más esperadas por
todo el mundo. En todas las localidades del Matarraña se
enciende una gran hoguera, se bendicen a los animales y
se reparten pastas entre los asistentes.
Es
tradición también que se preparen chorizos, longanizas y
embutidos de caza y se cocinen a las brasas de la
hoguera para todo el mundo.
En
Valderrobres en la festividad de San Antonio Abad,
después de la misa y la procesión, se recitan “los
dichos” en honor al santo. Estos dichos se recitan en
tono humorístico relatando los hechos acontecidos
durante el año en la localidad.
En
muchas localidades de la comarca del Matarraña entre las
que se encuentran La Portellada, Valderrobres, La
Fresneda, Torre del Compte o Ráfales la noche de San
Antonio Abad es la noche de los “diablets” o diablos.
Los “diablets”, disfrazados con trajes elaborados con
sacos, persiguen a los niños y juegan con los mayores
por todas las calles de la localidad. Los “diablets”
además recorren las calles recogiendo los regalos que
ofrecen los vecinos que más tarde se subastaran en “la
oferta” para financiar la celebración.
En
algunas localidades del Matarraña como La Portellada
además de los “diablets” (en La Portellada salen varios
diablets mientras que en los demás pueblos solamente
dos) salen también varios “correfocs” o toros de fuego
que corren por las calles persiguiendo a grandes y
pequeños.
En
Torre de Arcas actualmente se ha vuelto a celebrar la
fiesta de la “esquellada” en la que los niños de la
localidad recorren las calles y casas del pueblo
haciendo sonar los “esquelles” y gritando “Que Sant
Antoni guarde els animals” mientras la gente les va
dando caramelos y golosinas.
En
Mazaleón durante la celebración de San Sebastián se
realiza la procesión de las “panbenditeras”. En esta
procesión las jóvenes de la localidad, vestidas con el
traje regional, portan sobre sus cabezas cestas de sarga
con panes para bendecir en la iglesia. Una vez
bendecidos los panes se reparten entre los asistentes a
la salida de la iglesia. La procesión de las “panbenditeras”
se celebra en Mazaleón dos veces al año, en San
Sebastián y en las fiestas de verano.
Santa
Águeda es otra de las festividades que se celebran en
los pueblos del Matarraña. En muchas de las localidades
para la celebración de Santa Águeda se forma un
ayuntamiento compuesto únicamente por mujeres que serán
las que nombraran las leyes que regirán la población
durante la festividad. Normalmente las leyes se refieren
a la relación entre hombres y mujeres. Durante la
celebración de Santa Águeda se reparten pastas y “tetas
de Santa Águeda” y se realiza una suelta de vaquillas.
El día de “Santa Águeda” las mujeres serán las
protagonistas de todos los actos festivos.
La
celebración del Carnaval se prohibió cuando terminó la
Guerra Civil aunque algunas de las fiestas relacionadas,
en las que participaban los niños, se mantuvieron. El “choricer”
es una de ellas. En esta celebración que se realiza el
“jueves lardero” todo el mundo va a merendar o comer al
campo y es tradicional comerse un chorizo que debe medir
como mínimo como la palma de la mano.
En
Valderrobres el carnaval se festeja de una manera
original. Se celebra una fantasmada en las cercanías del
castillo de la localidad en la que los únicos disfraces
permitidos deben estar relacionados con el mudo
fantasma.
Durante
la celebración de la Semana Santa uno de los actos más
característicos de la comarca es la fiesta de la mona de
Pascua, que se celebra el Lunes de Resurrección, en la
que se come una rosca con dos huevos duros en el centro.
Desde
el Lunes de Pascua hasta la llegada de la fiesta de la
Virgen del Pilar, el 12 de octubre, se realizan romerías
a las principales ermitas de las localidades. Como dato
curioso comentar que los habitantes de Vallibona en
Castellón realizan una romeria a la ermita de la Virgen
de la Fuente en Peñarroya de Tastavins una vez cada
siete años. La próxima será en el 2012.
Las
principales romerías que se realizan en la comarca del
Matarraña son:
-
Romería a la ermita de la Virgen
de la Misericordia en Cretas
-
Romería de la Virgen de la
Consolación en la localidad de Monroyo
-
Romería a la ermita de la Virgen
de Monserrate en Fórnoles
-
Ermita de la Virgen de Gracia en
la localidad de La Fresneda
-
Ermita de San Hipólito en la
población de Arens de Lledó
-
Romería a la ermita de Santa Ana
en Calaceite
-
Romería a la ermita de San Pere
Mártir en Fuentespalda
-
Ermita de San Rafael en Ráfales
-
Romería a la ermita de los
Santos Abdón y Senén en Valderrobres
La
época de verano es la que concentra la mayoría de las
fiestas y celebraciones de los pueblos del Matarraña ya
que muchas de los actos que anteriormente se realizaban
en otras estaciones se han cambiado de fecha buscando el
verano y el buen tiempo.
Es
en estas fechas cuando se celebran las fiestas mayores
de la mayoría de las localidades.
La
fiesta que da comienzo al verano, la noche de San Juan
se celebra en todos los pueblos de la comarca, después
le siguen San Sebastián, San Antonio Abad, San Roque,
San Bartolomé y San Miguel.
Otra de
las celebraciones que se realizan en los meses de
verano, aunque esta es de nueva creación, es la Trobada
Cultural del Matarraña. Se trata de una fiesta
itinerante, es decir, que cada año se celebra en una
localidad del Matarraña diferente.
Otra
fiesta itinerante aunque esta con carácter más juvenil y
festivo es la Alifara Jove.
La
estación del otoño no es pródiga en celebraciones aunque
en algunas de las localidades del Matarraña se celebrará
San Miguel, las fiestas de la Virgen del Pilar y las de
Santa Bárbara. Durante la celebración de las fiestas de
la Virgen del Pilar es tradición realizar una ofrenda de
flores a la virgen, así como encender numerosas hogueras
por toda la localidad en las que se reúne la gente
entorno al fuego. En algunas poblaciones como Mazaleón o
Valdeltormo es tradición el día antes ir al rio a
recoger juncos para luego hacerlos estallar en el fuego,
se trata de los “tiradós” o “esclaridors”.
En
la comarca del Matarraña se realizan durante todo el año
una gran cantidad de ferias y exposiciones, la mayoría
de ellas culinarias o relacionadas con los productos
típicos de la zona y la artesanía. La Feria del Olivo y
el Aceite se celebra en la localidad de Calaceite, la
Muestra de Arte y Artesanía en Valderrobres a principios
de Julio, la Feria de Septiembre, la Feria de Maquinaria
Agrícola y Ganado, también en Valderrobres o la Feria de
Alimentos y Artesanía del Maestrazgo en Monroyo.
En la
localidad de Beceite se celebra el “Dia dels Bolets” o
“Jornadas Micológicas” en las que se realizan numerosos
actos relacionados con el mundo de las setas y los
hongos, desde la recogida hasta la cata.
En la
comarca del Matarraña la Navidad también se celebra de
forma especial ya que aparte de las fiestas
tradicionales que se realizan en toda España en esta
comarca se celebra el llamado “Tronc de Nadal”. El “tronc”
es básicamente un tronco que los mayores de la casa han
vaciado y llenado de chucherías y pequeños regalos. Los
más pequeños tienen que golpear el tronco con un palo al
grito de “Tronc de Nadal, caga Tarrons i pixa ví blanc”.
La
festividad
que cierra el año en la comarca del Matarraña es la de
“Los Calderons” que se celebra en la población de La
Fresneda. Se celebra el día 5 de enero, víspera de la
llegada de los Reyes Magos. Los niños de La Fresneda se
reúnen en la plaza con un “arrastre”, varios cacharros
metálicos atados a una cuerda con el único propósito de
que hagan ruido, con el que recorrerán las calles de la
población para terminar en el árbol de navidad de la
plaza.