El arte rupestre levantino se caracteriza por ser la
representación pictórica de los hombres prehistóricos
que poblaban la zona del levante español. Estos
habitantes prehistóricos eran cazadores y recolectores y
utilizaban las paredes de sus cuevas como improvisados y
perpetuos lienzos. Para realizar las pinturas rupestres
empleaban colores como el negro, el blanco o el rojo que
obtenian con oxido de hierro o de
manganeso, carbón o caolín. Estos colores los mezclaban
con disolventes y grasas para formar los pigmentos
definitivos. Se ha descubierto que utilizaban pinceles y
utensilios de pintura y realmente demostraron que
llegaron a ser unos expertos ya que sus pinturas han
soportado las inclemencias del tiempo durante miles de
años hasta nuestros días.

Los
hombres prehistóricos que habitaban la comarca del
Matarraña poseían un sentido estético que se observa
claramente en los restos de las pinturas rupestres de la
época. En ellas se puede comprobar que los dibujos y
pinturas conservan la simetría de las formas de los
animales y personas. En muchas de las pinturas podemos
ver también las armas con las que estos hombres cazaban
a sus presas y
se
pueden observar adornos que no tienen un claro
componente práctico por lo que se deduce que su uso era
simplemente estético.
Hoy en día sabemos que la expresión plástica de las
formas en las pinturas rupestres y grabados encontrados
en la zona comienza en el periodo Cromañón del
Paleolítico Superior. Las pinturas rupestres
pertenecientes a épocas anteriores no presentan esa
definición de las formas y se componen, en su mayoría,
de dibujos abstractos que todavía hoy no conseguimos
comprender.
Los
primeros indicios de arte rupestre levantino que se han
encontrado en la comarca del Matarraña datan del año
6000.
Hay que diferenciar el arte rupestre de la zona del
Cantábrico con el arte rupestre levantino. En la zona
cantábrica las pinturas rupestres se encuentran en
profundas cuevas en las que no entra la luz del sol,
mientras que en la zona del Matarraña o del arte
levantino las pinturas se encuentran normalmente al aire
libre. El color característico de las pinturas rupestres
levantinas es el rojo debido al gran número de rocas
arcillosas de la zona. Otra de las diferencias con el
arte rupestre cantábrico es que en las pinturas
rupestres del Matarraña encontramos figuras humanas
esquematizadas y la representación de escenas de la vida
cotidiana en las que los hombres dominan a los animales
siempre que aparecen juntos.
Se ha
calculado que el arte rupestre de la comarca del
Matarraña se desarrolló durante más de 5000 años.
Estas
pinturas han resultado ser de gran importancia hoy en
día, ya que es la única forma de conocer las costumbres
de estos hombres prehistóricos.
La comarca del Matarraña se encuentra incluida en el
Arco Mediterráneo, debido a su ubicación cercana a las
serranías de la costa levantina.
En el año 2001, las
pinturas rupestres del Arco Mediterráneo fueron
declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Son
muchas las localidades de la zona del Matarraña en las
que podemos encontrar pinturas rupestres Beceite,
Calaceite, Mazaleón, Fuentespalda, Cretas… son algunas
de ellas.
La comarca del Matarraña ostenta el honor de ser la
primera comarca española en la que se encontraron restos
de pinturas rupestres. Estos hallazgos fueron realizados por
el arqueólogo Juan Cabré, natural de Calaceite, en el
Barranco de Calapatá en el año 1903.
Hasta este descubrimiento, el arte rupestre de la
península era totalmente desconocido por lo que este
hecho hizo que se conociera la comarca del Matarraña en
toda España y Europa. En los primeros años del siglo XX
fueron muchos los científicos españoles y europeos los
que viajaron hasta los Puertos de Beceite para seguir
los pasos del arqueólogo calaceitano Juan Cabré.
Los mayores descubrimientos de la época se produjeron en
la Roca dels Moros y en Els Gascons, aunque hoy en día
estos hallazgos no se encuentran en su ubicación
original. Las pinturas rupestres de la Roca dels Moros
están conservados en el museo de Arqueología de
Barcelona al que se vendieron después de ser extraídas
de la roca.
El arte rupestre del Els Gascons se perdió
completamente durante su extracción. Hay que mencionar
que la extracción de estas pinturas se realizó para
garantizar su conservación aunque en algún caso no se
consiguiera el objetivo deseado.
Se encontraron una gran cantidad de pinturas rupestres
repartidas por toda la comarca. En Mazaleón se
descubrieron en Els Secans en el año 1917 y en Las
caídas de Salbime en 1920. En ambos casos los
descubrimientos de estas pinturas llevaron a su
destrucción.
En los barrancos de los Puertos de Beceite y de la
cuenca del río Matarraña los hombres prehistóricos
encontraron un hábitat ideal. En esta zona se
encontraron con numerosa fauna y vegetación así como la
protección de los puertos. Es por esta razón, por la
que, en los Puertos de Beceite y la comarca del
Matarraña, se encuentran una gran cantidad de pinturas
rupestres y hallazgos prehistóricos.
Los habitantes prehistóricos de la comarca del Matarraña
elegían las rocas areniscas de la cuenca del río, al
abrigo del barranco, para plasmar sus pinturas
rupestres. En estas rocas los hombres prehistóricos
dibujaban figuras de los animales de la zona y sus
métodos de caza, se encuentran también numerosas figuras
humanas.
Son especialmente significativas las zonas en las que se
encuentran las pinturas rupestres, ya que los hombres
prehistóricos que habitaban los Puertos de Beceite,
solían realizarlas en las zonas en las que vivían y
cazaban. Por esta razón la mayoría de las pinturas
rupestres del Matarraña se encuentran al abrigo de
cuevas o en zonas de caza. Mediante estas pinturas los
hombres prehistóricos comunicaban sus zonas y técnicas
de caza a sus congéneres y a las nuevas generaciones.
Una gran parte de los hallazgos de arte rupestre en los
Puertos de Beceite se concentra en el barranco de
Calapatá, unos cinco kilómetros al noroeste de Cretas.
Algunas de las pinturas rupestres más importantes se
encuentran en la Roca dels Moros, la Font de la
Bernarda, Els Gascons o el Mas del Abogat.
En la pintura rupestre de la Roca del Moros se
encontraban algunas de las pinturas rupestres más
importantes de la zona del Matarraña. En esta pintura
podían verse tres ciervos de los cuales dos estaban de
pie y el tercero tumbado.
Los tres ciervos se habían
pintado marcando primero la silueta del animal y más
tarde rellenando el interior de color rojo oscuro. Al
lado de los ciervos se encontró también un toro pintado
de color rojo más claro. En otras pinturas situadas
justamente a la derecha de estas se observa la parte
trasera de un ciervo. La mayoría de los dibujos se
pintaban de color rojo tierra ya que se asemeja muy bien
al pelaje de estos animales y es un color que puede
encontrarse fácilmente debido a la gran cantidad de
piedras arcillosas que hay en la zona.
En el hallazgo de Els Gascons, que lamentablemente se
destruyo en los intentos de extracción para su
conservación, se encontraron también una gran cantidad
de dibujos. En estas pinturas rupestres podíamos ver dos
ciervos, ovejas, caballos y hasta arqueros. Gracias a
los calcos del arqueólogo Juan Cabré conocemos todos
estos datos ya que hoy en día hasta los calcos de este
famoso arqueólogo están desapareciendo.
Las pinturas rupestres de la Font de la Bernarda datan
de épocas posteriores, probablemente de la Edad del
Hierro ya que en los dibujos se adivinan dos espadas.
Aparte de las pinturas antes comentadas del barranco de
Calapatá, en la comarca del Matarraña, se encuentran
otros muchos asentamientos prehistóricos. En el término
de Calaceite está el hallazgo de Els Secans. Las
pinturas de este asentamiento se han perdido
completamente en los últimos años aunque aun se
conservan los calcos y los dibujos realizados por el
arqueólogo Juan Cabré.
En las pinturas de Els Secans se podía ver un arquero
caminando vestido con unos calzones y delante de este
dos hombres más pequeños con sendos arcos. También se
podía observar detrás de estos dibujos un esquema de un
animal de cuatro patas que se cree que podría ser un
jabalí.
Otra de las zonas en las que se podían encontrar
pinturas rupestres es en Las Caídas de Salbime. Hoy en
día se encuentran totalmente destruidas y solamente se
conocen las pinturas que allí se ubicaban gracias a los
trabajos de sus descubridores. En una de las dos
pinturas encontradas se podía ver una cierva y un
cazador acechándola. En el segundo de los dibujos se
observaba un hombre caminando junto a una mujer con un
niño en brazos.

En el término de Fuentespalda encontramos el
asentamiento de Els Figuerais. En estas pinturas
rupestres se observa de forma incompleta la parte
trasera de un ciervo. También en Beceite se han
encontrado restos de pinturas rupestres. El hallazgo de
Beceite se ubica en el nacimiento del río Matarraña en
un emplazamiento llamado La Fenellosa. En estas pinturas
se conservan dibujos de figuras humanas y animales,
podemos ver dos hombres a caballo seguidos por una
tercera figura humana de sexo desconocido. Estas
pinturas datan probablemente de épocas posteriores,
seguramente de la Edad de Hierro o Bronce.